EL
ARROYO VEGA
El nombre se debe a un antiguo poblador de su ribera. El recorrido del Vega parte de La
Paternal, corta en diagonal desde Chorroarín y Donato Alvarez, continúa por esta calle
hasta Holmberg, de allí a Juramento y por esta a Estomba. Al llegar a Mendoza tuerce
ligeramente hacia la calle Superí; retoma su cauce por la calle Juramento hasta Conde.
Diagonalmente llega hasta Freire y Echeverría; de ahí a Zapiola y Blanco Encalada donde
dobla hacia Húsares y Monroe, debajo de la cual llega al Río de la Plata, al norte de
Ciudad Universitaria.
Antiguamente sus desbordes lo hacían peligroso. Sus crecientes arrastraban animales y
carros, destruyendo las viviendas.
Los avances del río por un lado, y las aguas que bajaban atravesando las calles de
Belgrano como un verdadero río, convertían a Belgrano en un lugar intransitable e
insalubre.
Las inundaciones y el desborde del arroyo Vega, fueron una constante preocupación. En
1869 la Corporación Municipal determinó que había que abrir una zanja que permitiera la
salida de las aguas estancadas cuando el arroyo bajaba. En 1884, el Congreso dispuso que
el Poder Ejecutivo practicase estudios de nivelación y desagues de las zonas inundadas,
entre las que se contaba Belgrano. No obstante los problemas del Vega no fueron resueltos.
El Vega no sólo era un peligro durante las inundaciones, también lo era pos sus pésimas
condiciones de salubridad.
En 1908 un vecino de Belgrano, el Ingeniero Francisco Beltrame estudió y proyectó un
sistema de colectores, por los que desaparecería todo el agua de las calles de Belgrano.
El proyecto no prosperó y así fue que en los primeros días de mayo de 1911 se unieron
una terrible sudestada y una lluvia intensa provocando que Belgrano se inunde. En 1934
comenzó la obra de entubado del arroyo Vega.
A pesar del tiempo transcurrido, las crecientes del arroyo Vega siguen constituyendo una
amenaza para los vecinos del Barrio de Belgrano. |
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